A pesar de las críticas significativas, el Bundestag y el Bundesrat han aprobado el paquete de ahorro para el seguro de salud obligatorio. Se ha decidido así la primera gran reforma de la coalición negro-roja.
“Les deseo un buen fin de semana y un verano reparador”. Con estas palabras, Florian Herrmann de la CSU despidió a los representantes de los estados en la última sesión del Bundesrat antes del receso parlamentario de verano.
Para la coalición negro-roja, esto fue un momento de alivio, ya que poco antes Herrmann había anunciado los resultados de la votación en el Bundesrat: el paquete de ahorro en salud había pasado el Bundestag y ahora también el Bundesrat.
Un nombre complicado para una ley controvertida
Con la Ley de Estabilización de Contribuciones del GKV, el gobierno busca evitar que las contribuciones al seguro de salud obligatorio continúen aumentando. Para ello, se plantean recortes en casi todo el sistema de salud.
La situación según el gobierno es clara: las aseguradoras de salud obligatorias proyectan un déficit de 19 mil millones de euros solo para el próximo año. Si no se cubre este déficit, se podrían producir más aumentos de contribuciones.
Por ello, se planea ahorrar en muchas áreas simultáneamente: hospitales, consultorios médicos, farmacias y la industria farmacéutica deberán contribuir, al igual que los propios asegurados.
Protesta frente al Bundestag: “Nos enferman ustedes con los recortes”
Desde hace semanas se ha discutido intensamente la reforma. La controversia fue evidente incluso horas antes de las votaciones decisivas. Frente al Bundestag, psicoterapeutas, enfermeros y sindicatos protestaron contra la ley, en una manifestación organizada por el partido de La Izquierda. Con cánticos como “Nos enferman ustedes con los recortes”, advirtieron que la calidad de la atención médica podría sufrir con los ahorros propuestos.
En el salón del Pleno, la ministra de Salud Nina Warken (CDU) defendió el proyecto. La situación financiera de las aseguradoras era “dramática” y no permitía más demoras. Claramente, un paquete de ahorro de esta magnitud implicaba recortes. “Queremos vivir con el dinero que tenemos y pagar solo por lo que sea útil”, resumió Warken el enfoque de la reforma. A su juicio, era “un paquete equilibrado”.
Oposición: Ahorrando en el lugar equivocado
Para la oposición, la ley significa principalmente una cosa: ahorrar en el lugar equivocado. Britta Haßelmann, líder de la bancada de los Verdes, calificó la ley de “apresurada” y acusó al gobierno de prometer estabilidad en las contribuciones sin poder cumplir esa promesa “ya este año”. En su lugar, advirtió sobre “insolvencias hospitalarias, médicos generales sobrecargados y psicoterapeutas defraudados”.
Heidi Reichinnek, líder de la bancada de La Izquierda, fue aún más directa. Afirmó que la coalición estaba “golpeando la atención de salud” y que el impacto recaería principalmente en los pacientes. La AfD también rechazó la reforma. La diputada Nicole Hess la describió como “una invitación a retirarse del servicio” y alertó sobre un posible deterioro en la atención médica.
A pesar de las críticas, la coalición consiguió en el Bundestag 318 votos a favor frente a 286 en contra. Cuatro diputados se abstuvieron.
Último obstáculo: el Bundesrat
En el Bundesrat, los estados coincidieron al menos en un punto: no se podía permanecer inactivo dada la situación financiera de las aseguradoras de salud. Sin embargo, el enfoque exacto seguía siendo objeto de debate. La ministra presidente de Saarland, Anke Rehlinger (SPD), advirtió contra pagar las reformas necesarias con nuevos problemas.
Mecklenburg-Vorpommern, Bremen y Baja Sajonia expresaron preocupaciones similares y exigieron mejoras, especialmente en la financiación de hospitales, la psicoterapia y la atención primaria. Varios estados querían así recurrir inicialmente al comité de mediación.
El gobierno respondió. La ministra de Salud Nina Warken (CDU) señaló modificaciones a corto plazo y anunció, entre otras cosas, 450 millones de euros adicionales para los hospitales y otros 100 millones para las clínicas universitarias. El ministro presidente de Baviera, Markus Söder (CSU), habló de un “compromiso total”. Nadie estaría completamente satisfecho con la ley, dijo. Pero ante las amenazas de aumentos en las contribuciones, el texto merecía apoyo.
Al final, el Bundesrat compartió esta opinión y dio luz verde a la reforma.
¿Qué sigue ahora?
Pasará un tiempo antes de que los asegurados vean cambios. Las medidas empezarán a aplicarse el 1 de enero de 2027. Quienes necesiten medicamentos con receta, por ejemplo, tendrán que pagar más. Además, muchos cónyuges perderán la coaseguro gratuito que tenían hasta ahora. Las personas con ingresos elevados también enfrentarán mayores pagos, ya que el límite de ingresos sujetos a contribución será aumentado.
Si el paquete de ahorro dará resultados todavía es incierto. Si logra mantener las contribuciones a largo plazo, tanto los 75 millones de asegurados como los empleadores podrían beneficiarse, ya que estos últimos financian la mitad de las contribuciones. Sin embargo, está claro que los efectos de los recortes se sentirán en la atención médica.
