El nuevo puente Gordie Howe debería acercar a Canadá y Estados Unidos, pero su inauguración se da en medio de un conflicto arancelario que aleja a ambas naciones.
Fue un día histórico para Windsor, Canadá: tras ocho años de construcción, el viernes se inauguró el puente Gordie Howe. Esta estructura conecta Windsor con Detroit en el estado de Michigan, EE.UU., siendo uno de los corredores industriales y comerciales más importantes de América del Norte.
El nuevo puente pretende acelerar el tráfico de mercancías y durante mucho tiempo fue visto como un símbolo de la fuerte asociación entre Canadá y los Estados Unidos. Sin embargo, su apertura coincide con un momento en que las relaciones entre estos países vecinos están más tensas que en décadas anteriores.
Recientemente, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció nuevos aranceles del 50% sobre muchos productos canadienses, justificándolos por prácticas comerciales supuestamente desleales de Canadá: “Esta es una reacción a cómo Canadá ha tratado a nuestros agricultores y ciudadanos. Canadá nos ha engañado por años”.
Representantes de EE.UU. excluidos de la ceremonia de inauguración
La inauguración debía ser una celebración conjunta entre ambos países. Pero tras el anuncio de los aranceles de Trump, los representantes del gobierno estadounidense fueron oficialmente excluidos de las festividades. El primer ministro canadiense, Mark Carney, sigue comprometido con el diálogo con Washington, pero también deja claro que su país se defenderá: “Independientemente del resultado de estas conversaciones, Canadá hará todo lo posible para fortalecer nuestra economía y proteger a nuestras familias, trabajadores, agricultores y empresas”, aseguró el primer ministro.
Muchos observadores ya hablan de una ruptura histórica en las relaciones entre los vecinos. El politólogo Drew Fagan de la Universidad de Toronto observa un cambio fundamental bajo el presidente Trump: “Para Trump, solo importa la ventaja para Estados Unidos. Que al final ambas partes puedan beneficiarse de un acuerdo comercial no le interesa”. Según Fagan, Trump ahora ve a Canadá casi como un adversario.
Industria automotriz transfronteriza
La región alrededor de Detroit y Windsor muestra cuán entrelazadas están ambas economías. Especialmente la industria automotriz depende de que motores, transmisiones y otros componentes crucen la frontera varias veces antes de que un vehículo esté completamente ensamblado. Por lo tanto, los nuevos aranceles afectarían a empresas y empleados en ambos lados de la frontera.
También advierte sobre esto la gobernadora demócrata de Michigan, Gretchen Whitmer. Su estado es considerado un centro de la industria automotriz estadounidense: “Michigan será afectado más que cualquier otro estado porque nuestra economía depende en gran medida de la industria, especialmente de la automotriz, y de la agricultura”.
EE.UU. exige ingresos por peaje, aunque Canadá financió el puente
Justamente el puente que debía unir más a ambos países se convirtió en tema del conflicto comercial. Poco antes de la inauguración, Trump negó su aprobación y exigió renegociaciones sobre los ingresos futuros por peajes. Ottawa cedió: durante los primeros 15 años, la mitad de los ingresos netos serán destinados a un fondo económico controlado por EE.UU.
Drew Fagan considera esta acción sin precedentes: “El presidente Trump exige una parte de los ingresos por peajes de un puente que EE.UU. no financió. Es una de las decisiones más indignantes hacia Canadá en su mandato”.
El puente Gordie Howe unirá en el futuro a millones de personas y mercancías entre Canadá y EE.UU. Pero políticamente, la distancia entre ambos países sigue creciendo.
