Andy Burnham, el séptimo Primer Ministro británico en diez años, enfrenta el desafío de unificar un país profundamente dividido. Sus planes son ambiciosos: quiere reducir el costo de vida, impulsar la economía y aliviar los sistemas de bienestar social.
El inicio de su mandato en la residencia oficial de Downing Street fue inusual. Andy Burnham, acompañado por los aplausos de sus seguidores, se posicionó frente a las famosas puertas negras de su nuevo despacho sin un atril para discursos, rompiendo así con la tradición en su primer discurso como Primer Ministro.
Este acto es un símbolo destinado a aquellos para quienes la política parece distante y elitista, aquellos que sienten que no se les escucha. “La gente está harta de la política. Os escucho”, declaró. “Quiero ser honesto: no hemos sido lo suficientemente buenos, debemos mejorar y lo haremos”.
Burnham fue recibido en Downing Street por amigos, apoyos y colegas de su tiempo como alcalde en Mánchester. Abrazó a su madre, que se encontraba entre la multitud. Aquellos reunidos allí depositan grandes esperanzas en él. Ahora, debe convencer al resto del país.
Burnham sucede a Starmer como nuevo Primer Ministro británico
Como un símbolo de esperanza de su Partido Laborista, Andy Burnham tiene la tarea de sacar a Gran Bretaña de una crisis prolongada. más
Starmer deja un balance positivo
Unas horas antes, Keir Starmer se despedía después de dos años en el cargo. Antes de dirigirse al monarca para presentar oficialmente su renuncia, pronunció un último discurso frente al número 10 de Downing Street, acompañado por un atril dispuesto para él.
Starmer afirmó haber logrado mucho durante su mandato, devolviendo al Partido Laborista al poder. Su balance fue completamente positivo. “Gran Bretaña es más fuerte y justa que hace dos años”, aseguró.
“Nuestra economía es más robusta, nuestros servicios públicos muestran una tendencia al alza, cada día más niños son rescatados de la pobreza, la inmigración ha disminuido, la defensa y la seguridad han sido fortalecidas, y nuestra reputación internacional ha mejorado”. Starmer dijo que se iba de buena gana, sonriendo y orgulloso de sus logros.
Burnham pretende presentar un plan a diez años
Ahora cede el paso a Burnham, quien se ha comprometido con importantes tareas. En su primer discurso anunció que pretende cambiar fundamentalmente el sistema político y económico, y planea presentar un plan a diez años antes de fin de año. No obstante, desde ahora quiere brindar a la gente un respiro frente a los altos costos de vida, cuyos detalles presentará el martes.
El enfoque de Burnham está en la política interna, como ha dejado claro en las semanas previas a su nombramiento: descentralizar la política y acercarla nuevamente a las personas, reducir el costo de vida, estimular la economía, nacionalizar empresas proveedoras, aliviar los sistemas de bienestar social y construir viviendas sociales.
El plan financiero detallado para todo esto no está claro. La lógica de Burnham es que al invertir tempranamente en las personas y ofrecerles más oportunidades, se ahorraría dinero a largo plazo, especialmente en el sistema de bienestar. “Queremos ayudar a la gente a vivir bien. Queremos crear un estado preventivo, donde se invierta en el éxito de las personas en lugar de pagar por sus fracasos”, afirmó.
Burnham busca unificar el país y el partido
Burnham debe, con su política, no solo unir a un país dividido por el Brexit y la crisis económica en curso, sino también a su partido. Quiere reunir las diferentes facciones, regresar el Partido Laborista a sus raíces como el partido de los trabajadores, explicó Burnham el viernes al asumir el cargo de líder del partido.
Su forma de hacerlo se reflejará también en la selección de su gabinete. Sus promesas y su política ya se leen como una oferta alternativa a la del Reform UK, con la promesa de volver a las raíces socialdemócratas. Plantea poner la preocupación por las personas en el centro de su trabajo. “Voy a dar todo en esta tarea y espero contar con vuestro apoyo”, dijo.
¿Apoyo desde el campo conservador?
Burnham podría contar con apoyo también desde el lado de los conservadores. La líder del partido, Kemi Badenoch, declaró esta mañana que estaría dispuesta a apoyarlo, por ejemplo, en caso de un recorte del gasto público.
En contraste, los medios conservadores y el partido Reform UK de línea populista de derecha no creen en Burnham; lo ven demasiado izquierdista y sus planes, inasequibles financieramente. El político de Reform UK, Robert Jenrick, argumentó que Burnham no tiene mandato y debería convocar elecciones generales.
No obstante, Burnham parece prepararse para un largo mandato como Primer Ministro. Se ha comprometido con grandes objetivos: proporcionar al país una nueva sensación de unidad y positividad, encontrar un objetivo común para recuperar la confianza en sí mismo y, sobre todo, devolver la esperanza.
