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Nuevo Premier Burnham: Desafíos del Cargo

Andy Burnham será nombrado hoy por el rey Carlos como Primer Ministro británico, convirtiéndose en el séptimo en diez años. Para evitar que su mandato sea también breve, deberá enfrentar desafíos complejos.

Una frase ha sido recurrente en la política británica en los últimos diez años: “I will resign” – dimitirei. Este enunciado o sus variaciones han sido pronunciados por seis primeros ministros británicos en la última década. En un país donde usualmente se elige gobierno cada cinco años, estas cifras revelan una gran inestabilidad política.

Todo comenzó con David Cameron. En junio de 2016, tras el resultado a favor del Brexit, el Primer Ministro conservador renunció. Su estrategia para calmar a los euroescépticos en su partido con un referéndum fracasó.

El cargo de Primer Ministro como un asiento eyectable

Desde ese momento, el puesto de Primer Ministro en el número 10 de Downing Street se convirtió en un “asiento eyectable”. Theresa May sucedió a Cameron y tuvo la tarea de llevar a cabo el Brexit. Durante casi tres años, intentó negociar acuerdos y plazos de salida, pero fracasó. En mayo de 2019, planeó una nueva votación en la Cámara de los Comunes, pero los detalles no convencieron a los intransigentes de su partido. May renunció.

May expresó que lamentaba no haber podido concretar el Brexit, tarea que dejó a su sucesor, Boris Johnson. Este a su vez logró llevar al Reino Unido fuera de la UE, pero cayó por varios escándalos, incluido el incumplimiento de las normas de cuarentena durante la pandemia, lo que se conoció como el “Partygate”.

Al irse, Johnson destacó haber llevado al Reino Unido a nuevas relaciones con Europa y hacia la autogestión.

Truss y sus efímeros 49 días en el cargo

Liz Truss reemplazó a Johnson y entró dos veces en la historia: tuvo el mandato más corto con 49 días y fue la última en ser nombrada por la reina Isabel. Sus políticas económicas y financieras fueron mal recibidas, haciendo caer el valor de la libra esterlina.

Rishi Sunak asumió el liderazgo y aguantó dos años. Solicitó la disolución anticipada del Parlamento en 2024, pero en las siguientes elecciones, su partido Conservador sufrió una gran derrota ante el ahora saliente Keir Starmer.

Los británicos no se sorprendieron por la renuncia de Starmer

Las encuestas realizadas por la BBC y el periódico The Guardian revelaron que el público no se sorprendió por la renuncia de Starmer. Comentarios como “parece un fenómeno moderno que los Primeros Ministros británicos no duren” y “necesitábamos un cambio” fueron comunes.

Los medios han vuelto a plantear la pregunta: ¿Es imposible gobernar el Reino Unido? Algunos comentaristas políticos sostienen que el país ha cambiado rápidamente. El Brexit, el aumento de costos energéticos y de vida debido a crisis mundiales, y los intensos debates sobre la política migratoria han complicado el panorama, especialmente para los líderes conservadores cargados con el legado de sus antecesores.

El sistema bipartidista tradicional se desmorona

La escena política también ha cambiado: el partido reformista de derecha ha atraído a antiguos votantes laboristas, mientras que los conservadores pierden relevancia. El sistema tradicional de dos grandes partidos está en declive.

El politólogo británico Tony Travers afirma que esto complicará la tarea del próximo Primer Ministro. “El riesgo es que la persona que se convierta en Primer Ministro se vea abrumada por las críticas y expectativas de los británicos, haciendo el trabajo casi imposible o al menos mucho más difícil que en el pasado”, explica Travers.

Poner en marcha reformas reales

¿Qué necesita entonces el Reino Unido? En el podcast “The Story” del diario británico Times, el periodista Josh Glancy expresó antes de la renuncia de Starmer qué tipo de líder podría tener éxito. “Se requiere alguien que haga progresos constantes. Un tiempo en la oposición ayudando a establecerse como una alternativa y llevar a cabo reformas reales”, sugirió Glancy.

Como Primer Ministro, Andy Burnham debe enfrentar estos desafíos. Su capacidad para hacerlo dictará cuánto tiempo permanecerá en el cargo.