Parejas de todo el mundo están optando por la gestación subrogada en México, incluyendo algunas de Alemania. El negocio de la gestación subrogada es altamente comercial en México, pero la falta de una legislación uniforme conlleva riesgos tanto para las madres subrogadas como para los futuros padres.
Carey Nañez exhibe con orgullo las fotos de Eva y Kalea en su teléfono móvil, gemelas que gestó para una pareja de Estados Unidos que no podía tener hijos. Hoy, las niñas tienen tres años. Nañez las vio por última vez cuando tenían solo tres meses.
“Me alegra ver que están felices y que las niñas están bien”, comenta la mexicana. De vez en cuando recibe fotos de ellas, algunas en la playa, otras en celebraciones como cumpleaños o Navidad. Fue a través de un anuncio en Facebook que esta joven de 27 años decidió ofrecerse como madre subrogada.
En México, agencias y clínicas publicitan sus servicios en redes sociales, prometiendo atención médica, legal y psicológica integral. Tras unos clics y chequeos médicos, Nañez firmó el contrato, y los futuros padres ya estaban preparados.
Alrededor de 20,000 euros para la madre subrogada
Actualmente, Nañez critica a la agencia: “Me dijeron que conocería a los padres antes, pero en realidad no los vi hasta la octava semana”, relata. “Fue entonces cuando se escuchó el latido del corazón en el ultrasonido. El médico llamó brevemente a la madre por videollamada para decirle que eran dos niños, no solo uno.”
Nañez recibió alrededor de 20,000 euros por su papel como madre subrogada, dinero que utilizó para financiar terapias para su propio hijo enfermo.
La gestación subrogada es un negocio global. En muchos países europeos está prohibido gestar bebés para terceros con fines comerciales, lo que lleva a muchas parejas a buscar estos servicios en el extranjero.
También alemanes “encargan” bebés en México
Vivian Günther, desde su agencia “Babygest” en Ciudad de México, detalla orgullosamente los países de origen de sus clientes, entre los que se encuentran unos 15 alemanes por año. Estos clientes pueden llegar a pagar el equivalente a 50,000 euros, por ejemplo, en el caso de una fertilización in vitro.
La abogada rechaza la idea de que se trate a los bebés como mercancía y asegura que el proceso de selección de las madres subrogadas no es arbitrario: “Creo que el procedimiento se puede llevar a cabo éticamente. La madre sustituta no debería depender exclusivamente de la subrogación para vivir y debe cumplir con ciertos criterios psicológicos y sociales”, señala Günther. “Cuando estas condiciones se garantizan, no creo que estemos hablando de una comercialización.”
A pesar de que el proceso pueda realizarse éticamente, el principal problema en México es la incierta situación legal, comenta Veronica Esparza, abogada de la organización mexicana por los derechos de las mujeres GIRE.
Con prohibición “todo se traslada al mercado negro”
“Tenemos una situación legal muy fragmentada, donde cada estado es autónomo para regular cuestiones civiles y familiares”, explica Esparza. “En algunos estados la gestación subrogada está regulada, mientras que en otros está expresamente prohibida, lo cual genera una gran inseguridad.”
Como resultado, el reconocimiento legal de la paternidad en México depende del criterio de los jueces individuales.
Carey Nañez también sufrió un largo proceso burocrático. Durante semanas, el juez no reconoció las pruebas de ADN, sin embargo, ella sigue apoyando la gestación subrogada. “La solución no es prohibirla, sino regularla para que quienes quieran hacerlo lo puedan hacer de manera segura”, opina Nañez. “Creo que cuando los gobiernos prohíben algo, todo se traslada al mercado negro, al ámbito oculto.”
